Monday, December 24, 2012

"El otro pacto de Peña Nieto" (La Jornada, 24 de diciembre de 2012)

Olga Reyes Salazar habla en el acto "1 Minuto X No + Sangre"
Enrique Peña Nieto dice repudiar la estrategia de Felipe Calderón de declarar la guerray decapitar las principales organizaciones criminales. A diferencia de ello, el nuevo gobierno ha señalado que buscará fortalecer las instituciones públicas para reducir la incidencia de los delitos más dañinos como homicidio, extorsión, secuestro y robo con violencia. Sin embargo, parecería que en realidad el eje principal de la nueva estrategia de seguridad será tender la mano a los capos del narcotráfico para que ellos también se incorporen al "Pacto por México". Así no sería suficiente con la participación de los líderes de la muy confiable clase política nacional, sino que también habría que robustecer la "unidad nacional" con la incorporación de los muy respetables dirigentes de los grupos delincuenciales más sangrientos.

A primera vista, pareciera que milagrosamente los sueños del movimiento "No + Sangre" se habrían colmado. Recordemos aquel 8 de enero de 2011, cuando destacados caricaturistas como Rius, El Fisgón, Hernández y Helguera unieron esfuerzos con el diseñador gráfico Alejandro Magallanes para lanzar esta poderosa iniciativa que buscaba poner fin a la "guerra" de Calderón. Rápidamente miles de intelectuales, escritores, activistas, víctimas, periodistas y artistas se unieron a la causa. Uno de los momentos cumbre del movimiento fue la bella jornada de "Un minuto x No + Sangre", celebrado el 6 de junio de 2011, donde participaron cientos de víctimas y destacadas figuras públicas que incluyeron a Olga Reyes Salazar, Miguel Ángel Granados Chapa, Genaro Góngora Pimentel y Lydia Cacho, entre otros. El reclamo principal de quienes impulsamos tal iniciativa fue la exigencia de poner fin al baño de sangre e iniciar la verdadera búsqueda de la paz y la seguridad de los mexicanos, tal como lo resumimos en un par de artículos en aquellas fechas, tanto en español (ow.ly/gjZC6) como en inglés (ow.ly/gjZDa).

Los ataques desde el gobierno y los medios oficialistas no se hicieron esperar. A los promotores de la iniciativa se nos descalificó como cómplices del narco y se lanzó una contraofensiva ideológica con el "Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia". En lugar de escuchar los reclamos de la sociedad, Calderón en su eterna terquedad sólo buscó imponer una nueva "percepción" de la violencia en los medios para poder continuar con la errada estrategia gubernamental de siempre.

Hoy el discurso es diferente, pero los fines que se persiguen no tienen nada que ver con aquellas exigencias del movimiento No + Sangre. En lugar del establecimiento del estado de derecho se buscar retornar a las estrategias de complicidad y negociación del pasado...

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Wednesday, December 19, 2012

"The Newtown-Mexico Connection" (Huffington Post, December 19, 2012)

It is shocking how the debate over gun control in the wake of the Newtown massacre has avoided mentioning gun violence south of the border. The 20 children gunned down at Sandy Hook Elementary School can now be added to the excruciating list of at least 1,200 North American children who have been violently killed since the beginning of the U.S.-backed militarized "drug war" in 2006. Some estimates even put the number at over 4,000, along with over 3,700 orphans.

The grief of the families of Fairfield Country unites them with the bitter pain felt by the tens of thousands of family members of those who have died in Mexico. The overarching objective of the policy debate should not be only to avoid occasional disasters in high income US suburbs like Newtown, but to bring peace to North America.

Guns cause a great deal of damage in the United States, but these very same weapons have literally ripped apart the country's southern neighbor. Since 2006, over 70,000 people have been violently killed, 25,000 have simply "disappeared" and at least 230,000 have been displaced from their homes in Mexico. One in three Mexican households were victims of crime or violence in 2011. Homicide is the second highest cause of death today in Mexico. Recent data from the Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives reveal that the vast majority of the guns used in Mexico are purchased in the United States.

Many brush off these numbers as supposedly the result of fighting between rival drug gangs. But the reality is that an enormous portion of the dead are perfectly innocent bystanders, migrants, activists, journalists and children. One of the most important characteristics of the semi-automatic assault weapons purchased at US gun fairs and shops is that they are well prepared to take out anyone in sight. No wonder :atinos, 65 percent of whom are of Mexican origin, are so strongly in favor of increased gun control in the United States.

The National Rifle Association (NRA) should be applauded for its willingness to "offer meaningful contributions to help make sure this never happens again". But the discussion should be guided just as much by the plight of Mexican children as by the fears of suburban mothers. It is not enough, for instance, to improve background checks for mental health conditions, reduce video-game violence, include safety controls on firing mechanisms or reduce the size of ammunition magazines....

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Tuesday, December 18, 2012

"Peña Nieto y la audacia totalitaria" (Revista Proceso, 16 de diciembre de 2012)


Al doctor Pablo Sandoval Cruz, congruente ejemplo, a sus 94 años, de resistencia al autoritarismo,
deseándole una pronta recuperación.


Un sistema político “totalitario” es aquel en el que la clase dominante no se conforma con el ejercicio de la autoridad desde las instituciones gubernamentales, sino que busca controlar la totalidad de la vida pública y privada de los ciudadanos. Este tipo de regímenes típicamente dividen a la sociedad de manera maniquea entre los ciudadanos “bien portados” que apoyan y muestran lealtad absoluta al mandatario, y los ciudadanos “de mala conducta” que “sólo critican” y “desestabilizan”.

Aunque el discurso totalitario comúnmente es de “unidad” y “progreso”, en los hechos estos regímenes polarizan a la sociedad y excluyen a los disidentes. Los totalitarios rehúyen el debate entre opciones y posturas contrapuestas. Prefieren el “dulce encanto” del aplauso fácil al caótico proceso de la construcción de acuerdos democráticos. El complemento perfecto a todo ello es la represión estatal contra quienes se atreven a levantar la voz.

Pilares fundamentales de este tipo de sistemas son la propaganda y la manipulación mediática. En lugar de convencer a los ciudadanos y dialogar con la sociedad, se busca corromper y serenar conciencias. Estos esfuerzos de reeducación cívica típicamente prometen liberar al pueblo de una historia de supuesto atraso y aspiran a crear un país ficticio a partir de una “revolución cultural” que instale nuevos valores ideológicos y prácticas políticas.

El discurso inaugural de Peña Nieto en Palacio Nacional el pasado 1 de diciembre reveló un claro talante totalitario. Mientras escurría en las banquetas de San Lázaro la sangre de Uriel Sandoval y Juan Francisco Kuykendall, dos manifestantes pacíficos brutalmente reprimidos por la Policía Federal de Peña Nieto, el nuevo presidente declaraba que era “tiempo de romper, juntos, los mitos y paradigmas, y todo aquello que ha limitado nuestro desarrollo” para construir “un país arrojado y audaz, preparado para competir y triunfar, para que esa sea su imagen ante el mundo entero”. Para ello, concluía, “trabajemos con determinación, con audacia y con pasión”.

La frecuente utilización de la palabra “audacia” llama la atención porque en años recientes se ha convertido en el término clave de un conspicuo grupo de intelectuales para referirse a los tiempos de Carlos Salinas de Gortari. Por ejemplo, en su ensayo Un futuro para México, Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda aclaman los tiempos supuestamente “modernizantes” que vivimos en México durante el sexenio de Salinas: “Apenas había empezado la obertura que sustituiría al nacionalismo revolucionario, el salto a la modernidad de los noventa, cuando la triste trilogía del año 1994 –rebelión, magnicidios, crisis económica– destruyó la credibilidad del nuevo libreto”...

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Tuesday, December 11, 2012

"Mexico's New President Is Off to a Troubling Start" (The Atlantic, December 10, 2012)

A protester throws a smoke screen canister at the police during protests against Mexico's new president, Enrique Peña Nieto, in Mexico City on December 1, 2012 (Atlantic/Reuters)
Peace and prosperity in North America is best served not by giving Mexico's new president, Enrique Peña Nieto, the benefit of the doubt, but by ramping up independent oversight of his actions and proposals. Otherwise, Mexico could follow the path of Egypt, where formally democratic elections have already given way to authoritarian politics under the leadership of Mohamed Morsi. In order to avoid such a scenario, U.S. civil society and the media need to resist the hype driven by Peña Nieto, who was inaugurated on December 1, and his allies in the Washington policy community and pay attention to what is really happening south of the Rio Grande. The hope for Mexico's future does not lie in Peña Nieto, but in the increasingly self-confident and non-violent social movements that will be challenging him at every step.

There has been a push in recent weeks to help Mexico overcome its "image problem" by overlooking news about drug violence, which has taken at least 60,000 lives over the past six years. Mexico, we are told, has become a model of successful economic development in Latin America. It supposedly has a burgeoning middle class, a well-established division of powers, and a free press. Meanwhile, Peña Nieto is painted as a pragmatist who is interested in establishing a close relationship with the United States and wants to implement fiscal, labor, anti-corruption and energy reforms. Recent pieces by Andrew Selee from the Woodrow Wilson Institute, Peter Hakim from the Inter-American Dialogue, Shannon O'Neil of the Council on Foreign Relations and Jorge Casteñeda in Foreign Affairs capture this dominant position well, as well as Peña Nieto's own article in The Washington Post.

According to this view, Mexico is supposedly moving in the right direction and the U.S. government, the media and civil society on both sides of the border should be patient with and support the country's new leader.

Such an approach is both wrong and dangerous. Numbers show that the Mexican economy is in fact stuck in a highly problematic low-growth cycle. According to the Mexican National Institute of Statistics, growth averaged only 1.7 percent between 2000 and 2010, underperforming in comparison to the rest of Latin America. During the 2008-2009 global economic recession, Mexico lost more economic ground than any other country in its region, losing 9.4 percent of GDP over four quarters, according to the Center for Economic and Policy Research. Its recent rebound, growing at 5.5 percent in 2010 and almost 4 percent in 2011, only implies that the economy has managed to crawl itself out of the hole -- not that it has started to take off.

It is true that more Mexicans are using cellphones, computers, and credit cards as well as purchasing cars, homes and household appliances. But these external trappings of "middle class" life hide the fact that poverty has actually been on the rise, from 42.7 percent to 51.3 percent of the population since 2006. Prices for basic goods have skyrocketed and real wages have shrunk by 3.5 percent over the same period. With a Gini coefficient of 0.51, Mexico also ranks as one of the most unequal countries on earth. Ten families control 10 percent of GDP and Mexico is the home to thewealthiest man in the world, Carlos Slim....

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Monday, December 10, 2012

"#1DMX no se olvida" (La Jornada, 10 de diciembre de 2012)

Algunos liberados del #1DMX/ Foto:Victor Camacho, La Jornada
Después de dos traslados pacíficos del poder presidencial en 2000 y 2006, la violencia política ha retornado. El primero de diciembre docenas de jóvenes fueron brutalmente reprimidos por la fuerza pública, y dos activistas pacíficos, Uriel Sandoval y Juan Francisco Kuykendall, gravemente lesionados. El primero perdió un ojo y el segundo parte de su cerebro, ambos heridos por la violencia ejercida por la Policía Federal. Asimismo, las detenciones arbitrarias y la incapacidad de la policía capitalina para proteger negocios y monumentos revelaron el estado de desprotección en que nos encontramos los habitantes de la ciudad de México. La liberación de algunos presos políticos ayer no modifica en absoluto los agravios cometidos.

Recordemos cómo en 1988 fueron asesinados dos colaboradores de alto nivel del entonces candidato presidencial, Cuauhtémoc Cárdenas, cuatro días antes de las elecciones presidenciales. Francisco Ovando y Román Gil habían construido una red nacional para recolectar los resultados electorales el día de los comicios. Gracias a su muerte fue más fácil para Carlos Salinas orquestar el fraude que cancelaría la posibilidad de una alternancia hacia la izquierda en aquel año.

Seis años después, el 23 de marzo de 1994, el candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, fue asesinado a sangre fría a plena luz del día. La tensión entre el presidente Salinas y el candidato Colosio había aumentado desde el nombramiento de Manuel Camacho como comisionado para la Paz en Chiapas, lo cual permitió al ex regente capitalino tener más reflectores que el candidato presidencial. Dos semanas antes de su fallecimiento, Colosio había marcado su distancia de Salinas en un simbólico discurso en el Monumento a la Revolución. No pocos cronistas e historiadores han señalado que con ese pronunciamiento público, Colosio firmó su sentencia de muerte.

Las elecciones presidenciales de 2000 y 2006 no fueron de ninguna manera ni pulcras ni equitativas. En 2000, tanto el candidato del PRI, Francisco Labastida, como Vicente Fox recibieron enormes cantidades de dinero de manera ilegal. Si bien el IFE impuso multas históricas en los casos de Pemexgate y Amigos de Fox, nunca se llegó al fondo de las telarañas de financiamiento ilícito y la mayoría de los responsables quedaron impunes. Hoy, por ejemplo, Carlos Romero Deschamps, líder petrolero y uno de los principales responsables delPemexgate, despacha cómodamente desde una curul en el Senado...

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Sunday, December 2, 2012

"Pacto por México: acto fallido" (Revista Proceso, 2 de diciembre de 2012)


Foto: Octavio Gómez, Proceso
El “Pacto por México” promovido por Enrique Peña Nieto busca reemplazar los necesarios debates públicos sobre el futuro de la nación por negociaciones tras bambalinas entre los mismos políticos de siempre. El nuevo presidente quiere evitar a toda costa someter sus propuestas al debate parlamentario o a la deliberación ciudadana. Pretende retornar a los tiempos del partido de Estado hegemónico en que el presidente de la República mandaba como un rey y los demás políticos levantaban sus dedos en anuencia, o “se atenían a las consecuencias” de su rebeldía.

Ninguno de los personajes que hoy negocian el pacto ha sido elegido por medio de una votación democrática, universal y directa. Si bien Gustavo Madero, Jesús Zambrano y Pedro Joaquín Coldwell fueron “elegidos” por sus partidos como dirigentes, ninguno de los integrantes de la mesa de negociación ocupa hoy un puesto de elección popular. Juan Molinar Horcasitas, José Murat, Luis Videgaray, Miguel Ángel Osorio Chong, Jesús Ortega, Carlos Navarrete y Santiago Creel son funcionarios del gobierno federal o simples náufragos de la política en busca de nuevas chambas a costa del erario. Ninguno cuenta con una representación ciudadana. Todos responden a sus jefes políticos.

El nuevo pacto PRIANRD tampoco cuenta con participación social. No se ha convocado a la presentación de propuestas de la sociedad ni se han compartido con la ciudadanía los borradores o documentos de trabajo. El pacto es un documento negociado por políticos de dudosa trayectoria, sin liderazgo social y de espaldas a la ciudadanía. No podemos esperar nada bueno de ello.

La accidentada presentación en sociedad de la mesa de negociación el jueves pasado fue un clásico ejemplo de un “acto fallido” o, en este caso, un “pacto fallido”. Sigmund Freud desarrolló la teoría del “acto fallido”, o “desliz freudiano”, para entender el sentido profundo que muchas veces tienen nuestras equivocaciones supuestamente accidentales. Por ejemplo, el extravío de las llaves del coche podría deberse no a un simple lapsus, sino a un deseo inconsciente de quedarse en casa. O llamarle a alguien por un nombre equivocado podría en realidad implicar el deseo de que esa persona sea alguien diferente...

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